Russian roulette with the planet at UN climate talks?

By: Monica Oblitas on December 14th, 2009

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COPENHAGEN–More than 20,000 negotiators, experts, journalists and activists from 192 countries start a second week of UN talks here in the Danish capital to try to prevent catastrophic climate change produced by fossil-fuel burning and other human activities.

The story in Spanish follows.

Los cálculos están hechos. Si para el 2020 las naciones desarrolladas no reducen entre un 25 a un 40% las emisiones de carbono por debajo de lo existente en 1990, el resultado será catastrófico para todos y el planeta entero sufrirá las consecuencias. Esto es una verdad científica e irrefutable que esgrime el IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático de las Naciones Unidas). Pero aún con esta reducción, hay un 50% de probabilidades de que la temperatura se eleve en 2 grados centígrados.
Todo esto se tiene claro en Copenhague, donde, del 7 al 19 de diciembre, se lleva a cabo la COP 15 (Conferencia de las Partes en su quinceava versión), que pretende cerrar acuerdos en torno al cambio climático con 192 países asistentes. Sin embargo poner las reglas en el tablero cada vez se hace más complicado. Los intereses son muy diferentes, así como las posturas en que cada país se encuentra. Divididas en bloques, las naciones están desplegando lo mejor de sus estrategias, pero priman los intereses económicos de los más poderosos, en un juego totalmente desigual que tiene a los pobres como a los perdedores.
Las grandes potencias como la Unión Europea o Estados Unidos, se enfrentan con economías que emergen como Brasil, India y China, (hoy en día el mayor emisor de carbono en el mundo), que no están dispuestas a postergar su desarrollo. La Unión Europea por su parte tampoco ofrece mucho, con excepción de Noruega y Escocia que han manifestado su intención de recortar en un 40% sus emisiones de carbono hasta el 2020. Estados Unidos, hasta el año pasado el mayor emisor, ni siquiera ha ratificado el Protocolo de Kioto.
Mientras, la posición de los AOSIS (Alianza de Pequeños Estados Insulares) los más vulnerables al cambio climático, es quizá la más significativa ya que la permanencia o no del Protocolo de Kioto es fundamental para ellos, porque es lo único que hasta ahora asegura que los países desarrollados paguen por la devastación que ellos sufrirán irremediablemente.

Recuadro 1
Bolivia habla
La propuesta de Bolivia, se resume haciendo énfasis en que los países desarrollados han “expropiado más de la parte que les toca del espacio ambiental de la Tierra” y que pagar esta “deuda climática” es simple: aquellos que se enriquecieron causando el cambio climático son responsables de compensar a los pobres. El país exige esfuerzos enérgicos por parte de los países desarrollados para reducir su sobre-contaminación y sobre-consumo.
Sin embargo el asunto de fondo es que la responsabilidad de los países desarrollados queda en el papel porque no existen mandatos legales, aunque estén inscritos dentro del Protocolo, que los obligue de ninguna manera a cumplir, más allá de las responsabilidad “moral”, y en ello está quizá la mayor debilidad del Protocolo de Kioto: mientras los países no adscriban lo firmado como leyes nacionales o se encuentre otra manera de hacer los acuerdos obligatorios, no hay forma de que se pueda forzar a ninguno a reducir sus emisiones o a pagar compensaciones por las emisiones de carbono.

Recuadro 2
REDD+
Los esfuerzos por reducir las emisiones de carbono causadas por la deforestación, una de las principales causas de contaminación, entrarán dentro de este mecanismo cuyas siglas se traducen como Reducción de Emisiones por Degradación y Deforestación. Esencialmente, es una forma de pagar a los países en desarrollo o a determinadas comunidades dentro de ellos para que conserven sus bosques. Las cantidades de carbono que se dejan de emitir se traducen en créditos por “compensación de emisiones de carbono”.. Estos créditos pueden ser vendidos a gobiernos o compañías que estén dispuestos a pagar por delegar en otros la reducción de sus emisiones de gases de invernadero. El informe Stern habla de al menos US$5.000 millones anuales que vendrían, a través de REDD+, de los ocho países responsables del 70% de las emisiones de gases de invernadero derivadas de la deforestación. La actual política medioambiental de Bolivia, no está de acuerdo con este mecanismo.

Recuadro 3
Las cifras
- En la Declaración de Bonn de 2001 los países desarrollados acordaron dar US$ 410 millones al año a las naciones en vías de desarrollo, para lo que se crearon dos fondos especiales de Naciones Unidas (ONU).
- Los países en desarrollo aseguran que hasta 2008 deberían haber ingresado al menos US$1.600 millones a ese fondo.
- Ocho años después, tan sólo se han pagado US$260 millones.
- Se estima que los países vulnerables necesitan entre US$40.000 millones y US$100.000 millones al año para adaptarse a los cambios del clima.

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