Climate talks halfway but no end in sight

By: Maria Clara Valencia on December 13th, 2009

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Sin consensos terminó la primera semana de negociaciones en Copenhague. A seis días de negociaciones son pocos los avances que ha habido acerca de lo que cada país debe comprometerse a hacer para combatir el cambio climático. A medida que el reloj va corriendo, se reducen las posibilidades de que en Copenhague se firme un acuerdo legalmente vinculante, es decir que los países se comprometan a insertar en sus planes de desarrollo nacionales las políticas que les permitan cumplir con los compromisos que pacten.

Aunque todo puede pasar a lo largo de la segunda semana de la COP15, las opiniones hasta ahora continúan divididas y los miembros de los equipos negociadores reconocen la lentitud en el avance de las negociaciones.

Tal vez ninguna firma salga de este encuentro y las decisiones queden pospuestas para el año entrante en el COP16, que se realizará en México, reconocen varios negociadores consultados.

El documento Danés

Y aunque la falta de avances concretos podría reflejar una semana sin movimiento, esta que termina ha sido todo lo contrario. Diplomáticos incómodos, movimientos de corbata y declaraciones airadas a la prensa se vieron en el centro de la COP15 tras la publicación en el diario inglés The Guardian, de una propuesta que al parecer Dinamarca estaba negociando a puerta cerrada con unos pocos.

El documento ponía, entre otras cosas, más límites a las emisiones que podían emitir por persona los países en desarrollo frente a los desarrollados. Este es un tema particularmente delicado porque una de las principales luchas en este momento es justamente comprometer a las naciones desarrolladas a reducir sus emisiones.

 Por eso, de inmediato saltaron los negociadores africanos, que representan a varios de los países menos desarrollados y por lo tanto considerados como algunos de los más vulnerables.

 El texto es “una seria violación que amenaza el éxito del proceso de negociación de Copenhague”, afirmó Lumumba Stanislas Dia Ping, jefe de la delegación de Sudán, que lidera el G77, bloque que reúne a unos 130 países en vías de desarrollo (entre los que está incluido Colombia).

Por su parte, Kim Carstensen, líder del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) señaló que las tácticas de negociación danesa por debajo de la mesa se han centrado en complacer a los países ricos y poderosos en lugar de servir a la mayoría de los estados que están reclamando soluciones ambiciosas”.

La propuesta, además hablaba de no permitir el aumento en la temperatura a más de 2 grados centígrados e indicaba la posibilidad de transferir 10 mil millones de dólares para ayudar durante los próximos cinco años a los proyectos de adaptación de los países pobres.

Pero esta última iniciativa también resultó inaceptable, principalmente para el grupo de negociadores de las islas insulares (AOSIS) que representa a 47 países, algunos de ellos islas, varias de las cuales se espera que desaparezcan en los próximos años por causa del aumento en los niveles del mar. Ellos piden ayudas para la adaptación a largo plazo, ya que poblaciones enteras tendrán que migrar por culpa de este fenómeno climático.

Y aunque durante la semana surgieron varios rumores acerca de las reacciones que tendrían unos otros… que unos sabotearían, que otros se levantarían de la mesa de negociación (incluso, el máximo responsable de la ONU sobre cambio climático, Yvo de Boer, y la propia Dinamarca trataron de calmar los ánimos, insistiendo en que el borrador era una propuesta informal y sólo destinada a sondear la opinión de las diferentes partes).… lo cierto es que el resultado del ‘escándalo danés’ fue la presentación de nuevas propuestas por parte de distintos grupos negociadores para que se discutan de manera abierta. La misión durante la próxima semana será llegar a un consenso con las iniciativas que están sobre la mesa.

Colombia busca reconocimiento por su energía limpia

En medio de todos estos ires y venires, entre quienes quieren seguir contaminando y quienes piden que se paren las emisiones porque lo que está en juego es la vida de millones de personas cuyos hogares y métodos de subsistencia podrían desaparecer, Colombia ha intentado defender el hecho de ser una nación muy poco contaminante. Solo emite 0,3 por ciento de las emisiones mundiales. Pero esa limpieza energética, paradójicamente, le ha impedido al país recibir más recursos para la mitigación.

“La convención esta montada sobre incentivos perversos y el que más emite recibe más recursos”, explica Andrea Albán, miembro del equipo negociador de Colombia. Explica que los países reciben muchos recursos para hacer mitigación si es un gran emisor, pero no si la nación no presenta una gran amenaza. Pero, “tener una matriz energética limpia cuesta mucha plata”, dice la negociadora. “Colombia está haciendo mucho esfuerzo con eso, pero Brasil, por ejemplo, que es un gran contaminante, recibe millones más en recursos para mitigación.

“Queremos que se reconozca la importancia de nuestras energías limpias con mayores incentivos”, insiste.

El reto para la segunda semana es lograr que la delegación colombiana no regrese al país con las manos vacías. “Sería decepcionante si el próximo viernes no tenemos nada”, reconoce Albán.

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